La Comisión Europea y el consorcio SpaceRISE han firmado un acuerdo de implementación el 7 de agosto de 2026 para poner en marcha IRIS², la nueva constelación de satélites de la Unión Europea. Este acuerdo marca la transición del programa desde la fase de planificación hacia un despliegue a gran escala, con el objetivo de lograr los primeros lanzamientos en 2029.
Ampliación de capacidades y arquitectura técnica
El acuerdo incrementa la capacidad del sistema mediante la adición de 66 satélites en órbita terrestre baja, elevando el total de la constelación principal a 348 satélites. La distribución final se compone de 330 satélites en órbita terrestre baja y 18 en órbita terrestre media, además de elementos opcionales para misiones específicas.
Este refuerzo permitirá aumentar la capacidad gubernamental segura en un 60% dentro de la UE y en un 54% a nivel mundial, optimizando la respuesta de los servicios de emergencia, las fuerzas de defensa y la seguridad en situaciones de crisis.
Colaboración industrial y financiera
El proyecto se desarrolla bajo un modelo de asociación público-privada denominado «Equipo Europa». El consorcio SpaceRISE, integrado por SES, Eutelsat e Hispasat, junto a fabricantes como Airbus Defence and Space, Thales Alenia Space, OHB y Aerospacelab, será responsable de la infraestructura espacial y terrestre.
La financiación provendrá de presupuestos de la UE para el periodo 2028-2034 e inversiones de los Estados miembros. Hasta la fecha, se han reportado las siguientes contribuciones nacionales:
- España: entre 1.600 y 2.000 millones de euros.
- Polonia: 656 millones de euros.
- Hungría: 500 millones de euros.
Soberanía y seguridad digital
La Agencia Espacial Europea (ESA) supervisará la implementación técnica, la cualificación y la validación en órbita. El sistema proporcionará conectividad soberana y segura a los gobiernos de la UE y países participantes como Noruega e Islandia.
Andrius Kubilius, comisario europeo de Industria de Defensa y Espacio, destacó que esta aceleración permitirá disponer de una red resiliente y autónoma antes de lo previsto, mientras que Josef Aschbacher, director general de la ESA, señaló que el programa es una respuesta clara a la necesidad de independencia europea en materia de conectividad.